Porque, en verdad, no sé quién se quedará
cuando mi futuro se hunda y tengamos que remar
en contra de la marea.
Ya no estoy ni vista al mar;
soy como Quevedo si no está donde quiere estar.
Porque, en verdad, no sé quién se quedará
cuando mi futuro se hunda y tengamos que remar
en contra de la marea.
Ya no estoy ni vista al mar;
parece que un demonio me quiere hacer fallar.
A veces pienso qué va a ser de mí,
a veces pienso qué van a sentir
los que me rodean si algún día me ven morir,
si se quedarán con mi cara intentando ser feliz.
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